sábado 22 de agosto de 2009

Oda a los amores frustrados...

Si alguna vez te ataste a una cometa de 5 por 5 metros y dejaste que tu larga y serpenteante cola postiza ondeara en el viento a cientos de metros del suelo.
Si después de que quien tenía el control de las cuerdas que te sujetaban al suelo olvidó recoger la cometa una vez que se estrelló entre los árboles; y las ramas, como bofetadas te espabilaban recordándote que tenías suerte de estar vivo.
Si, con el tiempo, te lanzaste en parapente o en ala delta demostrando tus habilidades para volar, para levitar entre las corrientes cálidas de la playa.
Si pese a dominar la avioneta, el paracaidas y el planeador; llegas a la arena y descubres que todos quieren acercarse a ti, todos menos quien tú quisieras que estuviera allí para reconocer que todo el espectáculo lo has creado para él.
Date cuenta y comprende, de una vez, que lo tuyo no es volar; despierta y recuerda que sigues vivo...


jueves 7 de mayo de 2009

Un día para avanzar, dos días para retroceder

Ansiaba volver a Las Palmas de Gran Canaria, lugar donde me crié y compartí mi juventud. Aprovechando el puente del 1º de Mayo fuí al encuentro de algunos amigos que iban a la manifestación. A diferencia de otros años, los sindicatos lograron una convocatoria unitaria.
No sigo muy de cerca los intrígülis de las relaciones políticas o sindicales en Canarias pero ello me permitió actuar como observardor en aquella manifestación.
Delante se podía ver las banderas con las insignias de UGT y por detrás las de CCOO, entre medias coordinadoras, plataformas reivindicativas o sectores en lucha (guaguas, estivadores, etc..). Tardamos en salir, lo habitual, según me iban informando. En un dia envidiable, los partidos, múltiples, pequeños e incluso aquellos que se creían grandes, salpicaban sin mucho protagonismo la manifestación.
Junto a mí un joven de apenas 16 años, más alto que yo y con cierto aspecto heavy sostenía una bandera roja con las siglas de un partido nuevo.
Mientras avanzabamos a paso tortuga, tuvimos el acierto de charlar sobre el papel de los sindicatos y de los partidos de los trabajadores, sobre la revolución, sus éxitos y fracasos, sobre la clase dirigente, la conciencia de clase, el liderazgo político basado en el apoyo de las masas.
Sin querer, la parte de manifestación que iba detrás de nosotros se distanciaba.
No pude evitar sentir que mientras los sindicatos y partidos de los trabajadores festejaban que cada uno tenía la voz cantante, que cada uno tira por su lado, el paro rondaba en Canarias el 27% de la población activa, que múltiples dramas familiares se desencadenaban paralelos a aquella fiesta, que junto al "esfuerzo titánico" de las organizaciones de los trabajadores para llegar a una acción unitaria, festiva por demás, un importante número de trabajadores de Canarias estaría soportando la incertidumbre de su futuro, profesional, personal o familiar. Que muchos hogares estarían soportando la presión de no tener recursos, sufriendo psicológicamente, físicamente, en salud y calidad de vida, pagando artículos importados y subvencionados que encarecen la cesta de la compra y que ciernen las posibilidades de una industria o agricultura interior.
Que mientras los sindicalistas se culpaban mutuamente mirándose por encima del hombro los unos sobre los otros, calculando cuantas decenas más o menos habían traido a la manifestación, el poder sigue gestionando los impuestos para garantizar el enriquecimiento de unos pocos.
No pude evitar ver el paralelismo de ambos hechos, la relación entre un movimiento obrero sin cabeza y una sociedad trabajadora sin un objetivo al que dirigir sus pasos. El paralelismo entre la poca capacidad de sacrificio de las organizaciones obreras y el sacrificio enorme de intentar sacar adelante sus hogares.
De algún modo, se puede decir que la relación entre la situación actual de la clase trabajadora canaria y las organizaciones sindicales guarda correlación pero que ésta es inversa. O dicho de otro modo cuando los sindicatos avanzan un día los trabajadores retroceden dos.
Cuando salí de estas reflexiones y viendo que no había mucha intención de continuar con la "fiesta unitaria" me preguntaron, -¿qué tal?- y yo les contesté, a mi lo que me pone nervioso es la pachorra mi niño...

martes 23 de septiembre de 2008

LA CORRUPCIÓN, LA TRANSPARENCIA Y LA CRISIS FINANCIERA.

H oy día 23 (septiembre 2008) he asistido a la presentación del Índice de Percepción de la Corrupción. (Lugar: Fundación Ortega y Gasset. Organización: Transparencia Internacional, 10 h. A.M.)
En dicha sesión se explicó que la percepción de los ciudadanos respecto de la corrupción varía de un país a otro y que puede no reflejar el estado real de la corrupción sino la percepción de hechos que se conocen ahora pero que se han producido en el pasado o que han logrado permanecer ocultos.

De la mano del concepto de corrupción, centrado básicamente en los pagos realizados a organismos y funcionarios públicos para lograr una ventaja en el mercado (contratación de obra pública, recalificación de terrenos, información privilegiada, etc...), se insistió en que lo único que puede contrarrestar la corrupción es la transparencia. Dicha transparencia, independientemente de la dificultad de su implantación, se vinculaba al papel que debían tener, los usuarios y los medios de comunicación, en el acceso a la información. No tardó en salir a la palestra la crisis financiera en la que nos han metido y relacionaron la crisis financiera con un problema de control y transparencia de las entidades bancarias implicadas en estas operaciones arriesgadas y especulativas.

No he podido evitar reflexionar sobre esto último y expresaré mi opinión general sobre transparencia y corrupción de la sociedad en que vivimos.
La finalidad de los actos de corrupción es la de conseguir manipular a los actores que influyen en las operaciones económicas para obtener una ventaja respecto de los competidores. Para el corrupto supone obtener una ventaja económica personal a cambio de orientar sus decisiones en la dirección que le indica el corruptor. Por tanto tenemos que la corrupción tiene mucho que ver con el control sobre las reglas del mercado que, como todo el mundo sabe (o debería saber) son la ley de la oferta y la demanda.

Me preguntaba si cuando se hace alusión a la transparencia ésta realmente puede combatir a la corrupción, ya que el conocimiento de un pago o compensación económica privada a un funcionario público puede ser perfectamente encubierta en miles de vericuetos (donativos de campaña, favores a parientes, recolocación en puestos privilegiados al final de su carrera administrativa, etc...).

Entonces, porqué la transparencia. Sugiero que la transparencia es principalmente efectiva en el control de los corruptores, ya que de sus contabilidades y de la transparencia de las mismas puede derivarse pagos o destinatarios fraudulentos. La abundancia de documentos facilita la persecución de la misma.

Yo, como muchos ciudadanos, no tengo inversiones ni cuentas bes, ni siquiera un ahorro decente, sólo tengo mi capacidad de trabajo, la cual me pone en el mercado ante una serie de empleadores que ofertan trabajo. Mi situación, como la de la mayoría de los ciudadanos, es de desventaja y no puedo elegir ni las condiciones de trabajo, ni la duración del contrato, ni el salario, ni negociar previamente tales condiciones u otras básicas del empleo, yo necesito el trabajo para vivir, el empleador lo necesita para enriquecerse. Son muy escasos los trabajadores que pueden negociarlas y el punto de partida siempre supone una ventaja para el empleador respecto del empleado.

Tal situación no se corresponde con una idílica conducta del libre mercado, por lo tanto existe una manipulación de dicho mercado, de una parte sobre otra.

Si la transparencia fuera un ideal para el control de la corrupción, entendida esta como un ejercicio de manipulación sobre las reglas del mercado, deberíamos incluir tal transparencia en las relaciones laborales y castigar a aquellas empresas que parten de una situación de abuso sobre los trabajadores que no pueden negociar en el libre mercado.

Además, este "deseo utópico" nos viene a decir que estaríamos ante un mercado intervenido, esto es, una intrusión del Estado para corregir los defectos del sistema. Pero desde que se habla de la crisis financiera, el Estado sólo se ha manifestado para paliar las pérdidas de los que han utilizado el mismo para su beneficio personal. Por tanto, en realidad asistimos a una intervención de la empresa privada sobre la acción del Estado que ejerce su papel de sostén de la especulación y el abuso propios del sistema, un mercado donde la práctica especulativa es un componente esencial del crecimiento económico de las grandes empresas capitalistas, a la vez que del empobrecimiento económico de la inmensa mayoría de la población (pérdida de poder adquisitivo, pérdida de trabajo, pérdida de propiedades personales "vivienda", etc...).

Así pues, creo que estamos ante un sistema corrupto en su más básico fundamento, que la competencia capitalista que no va dirigida al beneficio social no es útil para los ciudadanos y que la ausencia de un Estado con capacidad para corregir y castigar los excesos del sistema demuestra una ausencia total de vínculo con la Democracia.


Parafraseando a mi amigo Teo. Osea..


domingo 24 de agosto de 2008

La Nación (I)

Nación, etimológicamente viene de "natio" (latín) de la raíz "nasci", nacer o lugar de origen.
Si para la mayoría de los seres humanos el nacimiento o el lugar de nacimiento es el vientre de sus respectivas madres, para el ciudadano de a pie, el lugar de nacimiento se extrapola, normalmente más allá del hospital, casa, clínica o pueblo donde se produjo el evento y aceptamos el significado de nación como prolongación de nuestro vínculo social con el entorno real en el que nos desenvolvemos.
Nación y Estado no son lo mismo. Algunas investigaciones politológicas que se centran en el estudio del origen del Estado suelen ver en los estados africanos estadios primitivos del Estado Moderno. En las Naciones Unidas los estados africanos se consideran como tales aquellos que pueden garantizar una dirección postal, es decir, que reciben el correo y responden por el nombre del destinatario. Las naciones en África pueden no corresponderse con el Estado tal y como lo concevimos nosotros (al estilo europeo).
Nación nos identifica en el entorno social. No todo el mundo tiene hoy en día, suficientemente claro cual es el alcance geográfico de su vínculo social. A medida que se expanden modelos de vida que mercantilizan las costumbres ancestrales, que transforman en folklore el alma popular, que convierten en bisutería los iconos, sortilegios y hasta las creencias supersticiosas. A medida que lo nuevo es el derroche y el consumo y lo viejo todo lo demás, se desdibujan las fronteras que somos capaces de reconocer de manera directa y clara, las que podemos distinguir mediante el vínculo personal con los demás. Pero eso no quiere decir que desaparezcan. Si vamos a Francia, salvo que estés muy atento pasas por la frontera sin distinguir grandes cambios en el paisaje, sólo cuando hablas con alguien, cuando te encuentras con un letrero, cuando ves los uniformes de los guardias, te das cuenta de que has cambiado de nación. Todos esos signos lo son del Estado, no exactamente de la nación. La nación cultural y sobre todo la atribución de un poder político a una unidad cultural es una herencia de la revolución burguesa. Hasta tal punto es así que se habla una lengua oficial en un Estado aunque haya gente, dentro del mismo, que no hable esa lengua oficial (Quebec, en Canadá, por ejemplo).

Del mismo modo, el Estado se ha impuesto independientemente de que se compartiera elementos de identidad cultural, como el idioma, creándose estructuras de poder aunque se hablara la misma lengua (los Estados Iberoamericanos, por ejemplo).

Así pues, podríamos decir que el Estado es un concepto distinto al de nación y que nación es un vínculo extensible de nuestras relaciones sociales.
En la sociedad capitalista, el trabajo es la esencia de las mercancías y por ello, la propiedad privada garantiza que unos puedan apoderarse de ella formando el capital. Para la sociedad burguesa, la clase que se apodera de la fuerza del trabajo acumulado, lo aparente de la nación son el idioma (ya hemos visto lo voluble que este elemento supone), las costumbres, el folklore, los acentos. Lo esencial, el Estado, el poder, la autoridad.
No obstante, en el momento actual, donde el capital es principalmente multinacional e internacional (global dicen algunos), donde la burguesía quiere disfrutar de los réditos obtenidos en sus inversiones globales, la nación se nos presenta como algo perfectamente disoluble -hay que cambiar las costumbres-, -hay que consumir compulsivamente-, -lo moderno es encontrarte un Mc'Donald en cualquier parte del mundo-. La Nación no es lo auténtico, a menos que forme parte de un museo etnológico o antropológico. Para la burguesía, la autoridad, el Estado, que es su verdadera interpretación de la nación, debe doblegarse flexiblemente a este aire disoluto de las costumbres, debe aceptar que la autoridad es una cuestión relativa pues, en definitiva, la marca la moda, las tendencias y eso, como ya sabemos, es cuestión de poder económico.


jueves 31 de julio de 2008

La función residual del nacionalismo antifascista

Durante algunos años, especialmente cuando estaba pendiente de organizar el Estado de las Autonomías, la lucha antifascista reagrupó al nacionalismo revolucionario en un frente no escrito, que formaba una coalición basada en apoyar el cambio democrático, entendiendo que un nuevo marco político de democracia burguesa sería más propicio para las aspiraciones nacionalistas que uno fascista o de dura reacción antidemocrática.
El nacionalismo se convirtió de esa suerte en una fuerza efectiva contra una concepción centralista del Estado.
Hoy en día, dicha función es residual. La lucha antifascista terminó al consolidarse una constitución democrático-burguesa, sobre todo cuando cristalizó un modelo de administración territorial basado en gobiernos autonómicos. Haciendo caso omiso del debate de los techos competenciales, hoy podemos decir que la capacidad de cambio del nacionalismo revolucionario es mínima, limitada por la omnipresente ley de representación.
No obstante, lo que no es residual, lo que forma parte de una nueva concepción de un nacionalismo revolucionario, es el significado mismo del concepto nación y del concepto independencia.
Me gustaría, más adelante desarrollar estos conceptos pues son la clave del valor actual del nacionalismo revolucionario y que responde al dilema central del papel de la nación y la independencia en un mundo globalizado por las leyes del mercado intervenido, que es, en realidad, el tipo de sociedad capitalista en el que vivimos...



domingo 27 de julio de 2008

Juan Carlos

Mi amigo Juan Carlos, cuando ambos teníamos 11 y 12 años, compartíamos muchos temas de interés común. Nos pasabamos horas filosofando, divagando sobre los temas más variopintos. Pienso luego existo, sólo se que no se nada..., eran algunos temas sobre los que, con esa edad nos divertiamos hablando sin parar. La Biblioteca que teníamos en mi casa, con las obras de Santo Tomás o San Anselmo, entremezclada con La Náusea de Sartre o libros así.
La fascinación por los libros era tan grande que nos metíamos en tiendas con libros antiguos para rebuscar temas insólitos.
Con el tiempo nos perdimos la pista, luego, 20 años después, supe que había puesto una librería con libros de temas similares a los que nos interesaban.
Supe de su muerte un año después de que ocurriera. Deseé que se me apareciera cual fantasma. Sentí que no había podido despedirme de él. Era mi unicornio azul, un recuerdo entrañable de mi infancia y adolescencia. Hoy te he querido recordar...




jueves 24 de julio de 2008

A Obama

Una esperanza recorre norteamérica, la esperanza de Obama. Si ha habido un momento histórico significativo para mostrar al mundo la capacidad de transformación, de cambio social, éste es el de Obama. Que los ciudadanos de los Estados Unidos de América voten a un "Negro", como dirían los racistas, para Presidente de la Nación, no sólo es una prueba de salto histórico, es la victoria más aplastante de la lucha por los Derechos Civiles.
Cuando el presidente Obama se siente en el despacho oval, cuando tenga en su mano el poder para apretar los botones de los misiles intercontinentales, cuando las grandes multinacionales pretendan conseguir contratos preferentes para extraer petróleo en algún país extranjero o vender armas o buscar gas. Cuando el presidente Obama se encuentre ante la corrupción del Congreso o cuando nombre a algún juez del Tribunal Supremo. Entonces, entonces sabremos si "Strange Fruit" ha calado en la conciencia americana. O si América, el país de las oportunidades, donde los sueños se hacen realidad, es en realidad donde se viven como pesadillas.