Thursday, 31 July 2008

La función residual del nacionalismo antifascista

Durante algunos años, especialmente cuando estaba pendiente de organizar el Estado de las Autonomías, la lucha antifascista reagrupó al nacionalismo revolucionario en un frente no escrito, que formaba una coalición basada en apoyar el cambio democrático, entendiendo que un nuevo marco político de democracia burguesa sería más propicio para las aspiraciones nacionalistas que uno fascista o de dura reacción antidemocrática.
El nacionalismo se convirtió de esa suerte en una fuerza efectiva contra una concepción centralista del Estado.
Hoy en día, dicha función es residual. La lucha antifascista terminó al consolidarse una constitución democrático-burguesa, sobre todo cuando cristalizó un modelo de administración territorial basado en gobiernos autonómicos. Haciendo caso omiso del debate de los techos competenciales, hoy podemos decir que la capacidad de cambio del nacionalismo revolucionario es mínima, limitada por la omnipresente ley de representación.
No obstante, lo que no es residual, lo que forma parte de una nueva concepción de un nacionalismo revolucionario, es el significado mismo del concepto nación y del concepto independencia.
Me gustaría, más adelante desarrollar estos conceptos pues son la clave del valor actual del nacionalismo revolucionario y que responde al dilema central del papel de la nación y la independencia, en un mundo globalizado por las leyes del mercado, que es, en realidad, el tipo de sociedad capitalista en el que vivimos...


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