Tuesday, 23 September 2008

LA CORRUPCIÓN, LA TRANSPARENCIA Y LA CRISIS FINANCIERA.

H oy día 23 (septiembre 2008) he asistido a la presentación del Índice de Percepción de la Corrupción. (Lugar: Fundación Ortega y Gasset. Organización: Transparencia Internacional, 10 h. A.M.)
En dicha sesión se explicó que la percepción de los ciudadanos respecto de la corrupción varía de un país a otro y que puede no reflejar el estado real de la corrupción sino la percepción de hechos que se conocen ahora pero que se han producido en el pasado o que han logrado permanecer ocultos.

De la mano del concepto de corrupción, centrado básicamente en los pagos realizados a organismos y funcionarios públicos para lograr una ventaja en el mercado (contratación de obra pública, recalificación de terrenos, información privilegiada, etc...), se insistió en que lo único que puede contrarrestar la corrupción es la transparencia. Dicha transparencia, independientemente de la dificultad de su implantación, se vinculaba al papel que debían tener, los usuarios y los medios de comunicación, en el acceso a la información. No tardó en salir a la palestra la crisis financiera en la que nos han metido y relacionaron la crisis financiera con un problema de control y transparencia de las entidades bancarias implicadas en estas operaciones arriesgadas y especulativas.

No he podido evitar reflexionar sobre esto último y expresaré mi opinión general sobre transparencia y corrupción de la sociedad en que vivimos.
La finalidad de los actos de corrupción es la de conseguir manipular a los actores que influyen en las operaciones económicas para obtener una ventaja respecto de los competidores. Para el corrupto supone obtener una ventaja económica personal a cambio de orientar sus decisiones en la dirección que le indica el corruptor. Por tanto tenemos que la corrupción tiene mucho que ver con el control sobre las reglas del mercado que, como todo el mundo sabe (o debería saber) son la ley de la oferta y la demanda.

Me preguntaba si cuando se hace alusión a la transparencia ésta realmente puede combatir a la corrupción, ya que el conocimiento de un pago o compensación económica privada a un funcionario público puede ser perfectamente encubierta en miles de vericuetos (donativos de campaña, favores a parientes, recolocación en puestos privilegiados al final de su carrera administrativa, etc...).

Entonces, porqué la transparencia. Sugiero que la transparencia es principalmente efectiva en el control de los corruptores, ya que de sus contabilidades y de la transparencia de las mismas puede derivarse pagos o destinatarios fraudulentos. La abundancia de documentos facilita la persecución de la misma.

Yo, como muchos ciudadanos, no tengo inversiones ni cuentas bes, ni siquiera un ahorro decente, sólo tengo mi capacidad de trabajo, la cual me pone en el mercado ante una serie de empleadores que ofertan trabajo. Mi situación, como la de la mayoría de los ciudadanos, es de desventaja y no puedo elegir ni las condiciones de trabajo, ni la duración del contrato, ni el salario, ni negociar previamente tales condiciones u otras básicas del empleo, yo necesito el trabajo para vivir, el empleador lo necesita para enriquecerse. Son muy escasos los trabajadores que pueden negociarlas y el punto de partida siempre supone una ventaja para el empleador respecto del empleado.

Tal situación no se corresponde con una idílica conducta del libre mercado, por lo tanto existe una manipulación de dicho mercado, de una parte sobre otra.

Si la transparencia fuera un ideal para el control de la corrupción, entendida esta como un ejercicio de manipulación sobre las reglas del mercado, deberíamos incluir tal transparencia en las relaciones laborales y castigar a aquellas empresas que parten de una situación de abuso sobre los trabajadores que no pueden negociar en el libre mercado.

Además, este "deseo utópico" nos viene a decir que estaríamos ante un mercado intervenido, esto es, una intrusión del Estado para corregir los defectos del sistema. Pero desde que se habla de la crisis financiera, el Estado sólo se ha manifestado para paliar las pérdidas de los que han utilizado el mismo para su beneficio personal. Por tanto, en realidad asistimos a una intervención de la empresa privada sobre la acción del Estado que ejerce su papel de sostén de la especulación y el abuso propios del sistema, un mercado donde la práctica especulativa es un componente esencial del crecimiento económico de las grandes empresas capitalistas, a la vez que del empobrecimiento económico de la inmensa mayoría de la población (pérdida de poder adquisitivo, pérdida de trabajo, pérdida de propiedades personales "vivienda", etc...).

Así pues, creo que estamos ante un sistema corrupto en su más básico fundamento, que la competencia capitalista que no va dirigida al beneficio social no es útil para los ciudadanos y que la ausencia de un Estado con capacidad para corregir y castigar los excesos del sistema demuestra una ausencia total de vínculo con la Democracia.


Parafraseando a mi amigo Teo. Osea..


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