Thursday, 7 May 2009

Un día para avanzar, dos días para retroceder

Ansiaba volver a Las Palmas de Gran Canaria, lugar donde me crié y compartí mi juventud. Aprovechando el puente del 1º de Mayo fuí al encuentro de algunos amigos que iban a la manifestación. A diferencia de otros años, los sindicatos lograron una convocatoria unitaria.
No sigo muy de cerca los intrígülis de las relaciones políticas o sindicales en Canarias pero ello me permitió actuar como observardor en aquella manifestación.
Delante se podía ver las banderas con las insignias de UGT y por detrás las de CCOO, entre medias coordinadoras, plataformas reivindicativas o sectores en lucha (guaguas, estivadores, etc..). Tardamos en salir, lo habitual, según me iban informando. En un dia envidiable, los partidos, múltiples, pequeños e incluso aquellos que se creían grandes, salpicaban sin mucho protagonismo la manifestación.
Junto a mí, un joven de apenas 16 años, más alto que yo y con cierto aspecto heavy sostenía una bandera roja con las siglas de un partido nuevo.
Mientras avanzabamos a paso tortuga, tuvimos el acierto de charlar sobre el papel de los sindicatos y de los partidos de los trabajadores, sobre la revolución, sus éxitos y fracasos, sobre la clase dirigente, la conciencia de clase, el liderazgo político basado en el apoyo de las masas.
Sin querer, la parte de manifestación que iba detrás de nosotros se distanciaba.
No pude evitar sentir que mientras los sindicatos y partidos de los trabajadores festejaban que cada uno tenía la voz cantante, que cada uno tira por su lado, el paro rondaba en Canarias el 27% de la población activa, que múltiples dramas familiares se desencadenaban paralelos a aquella fiesta, que junto al "esfuerzo titánico" de las organizaciones de los trabajadores para llegar a una acción unitaria, festiva por demás, un importante número de trabajadores de Canarias estaría soportando la incertidumbre de su futuro, profesional, personal o familiar. Que muchos hogares estarían soportando la presión de no tener recursos, sufriendo psicológicamente, físicamente, en salud y calidad de vida, pagando artículos importados y subvencionados que encarecen la cesta de la compra y que ciernen las posibilidades de una industria o agricultura interior.
Que mientras los sindicalistas se culpaban mutuamente mirándose por encima del hombro los unos sobre los otros, calculando cuantas decenas más o menos habían traido a la manifestación, el poder sigue gestionando los impuestos para garantizar el enriquecimiento de unos pocos.
No pude evitar ver el paralelismo de ambos hechos, la relación entre un movimiento obrero sin cabeza y una sociedad trabajadora sin un objetivo al que dirigir sus pasos. El paralelismo entre la poca capacidad de sacrificio de las organizaciones obreras y el sacrificio enorme de intentar sacar adelante sus hogares.
De algún modo, se puede decir que la relación entre la situación actual de la clase trabajadora canaria y las organizaciones sindicales guarda correlación pero que ésta es inversa. O dicho de otro modo cuando los sindicatos avanzan un día los trabajadores retroceden dos.
Cuando salí de estas reflexiones y viendo que no había mucha intención de continuar con la "fiesta unitaria" me preguntaron, -¿qué tal?- y yo les contesté, a mi lo que me pone nervioso es la pachorra mi niño...

2 comments:

  1. Hey, I am checking this blog using the phone and this appears to be kind of odd. Thought you'd wish to know. This is a great write-up nevertheless, did not mess that up.

    - David

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    1. The key term is the word "pachorra". Is very tipical canary's expression. It means calm, to take much time for doing something. When I see the political and social situation. I lost the calm.

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Gracias por sus críticas y sugerencias.