Thursday, 10 November 2011

Desarrollando puntualizaciones.


Ortega y Gasset fue un filósofo español cuya producción intelectual la popularizó sus escritos en la prensa diaria, además de sus publicaciones en la revista de su creación, Revista de Occidente y sus publicaciones con títulos como: "La Rebelión de las Masas", "Qué es Filosofía", "La deshumanización del Arte" , "El Espectador", "La España invertebrada" y otras muchas. 

Fue un autor prolífico que formó parte de un partido liberal en el período de la II República española. Que pese a su formación en Alemania y desarrollar una filosofía muy próxima a la de Heidegger, transmitió, mediante un lenguaje asequible a la mayoría de la gente, contenidos muy relevantes para la filosofía de nuestro tiempo. También influyó en colegas y alumnos, desde Xabier Zubiri a Julián Marías y otra pléyade de filósofos españoles, americanos y europeos en general.

Fue apartado discretamente bajo la dictadura franquista, pese a su afinidad con la derecha moderada de la época. En toda su trayectoria, nos transmitió que la reflexión seria y profunda es una exigencia intelectual y que la llamada "Ciencia" es hija de su tiempo, siendo ésta, la Ciencia, el objeto de la vanidad de su tiempo. Su posición filosófica era contraria al positivismo funcionalista y su argumentación no estaba enriquecida por datos, cifras o cálculos matemáticos. Se oponía al pensamiento que no utiliza la razón porque reduce los hombres a masa acéfala.

Dicho esto, debo señalar que el Sr. Juan de Orellana afirma que la Ciencia y la Disciplina se diferencian por el apasionamiento con que son defendidas sus afirmaciones o categorías o axiomas.

Debo señalar que un vistazo a la Historia de la Ciencia nos enseña que la pasión ha sido una de las principales fuentes de energía para perseguir resultados tangibles en la Física, la Química o la Astrofísica. Desde Galileo, cuya perseverancia hizo temblar los dogmas de la Iglesia, siguiendo por Madame Curie, cuya lucha pese a los prejuicios machistas de la época, marco significativamente su tesón en el apoyo a su marido y en la continuación de su trabajo sobre el radio. Incluyendo a la física cuántica cuya formulación no sólo se encuentra en sus comienzos sino que concita a cientos de científicos de todo el mundo revisando y contra fundamentándose las conclusiones a las que llegan, incluida la sugerente explicación de variación que introduce el observador como variable independiente a la hora de evaluar el comportamiento de los electrones.

También debo señalar que una observación atenta, incluso meditada de las intervenciones que recoge semioticians, permite el desarrollo de competencias reflexivas y estimula la revisión de supuestos teóricos presuntamente asentados.
Ello nos lleva a fijarnos en dos aspectos relevantes, a mi juicio. Uno, que ninguna disciplina alcanza su nivel de cientificidad óptimo hasta que logra un determinado grado de maduración y; dos, que para desarrollar teoremas o axiomas científicos debemos ser capaces de formular adecuadamente el objeto y las variables que intervienen en nuestro análisis.

Las ciencias sociales, en general, son ciencias jóvenes, se construyen para satisfacer una necesidad social y por tanto debe desarrollar sus propias metodologías. Las escuelas son variadas, sus influencias desiguales y los científicos que las desarrollan parten de supuestos teóricos distintos. Lo que no resulta científico es imitar la metodología de ciencias que disponen de objetos de estudio tangible, mensurables de manera diáfana e indubitable.

Tampoco las ciencias, llamadas "naturales", tienen siempre objetos fácilmente mensurables. A veces tienen que realizar aproximaciones teoréticas muy cuestionables, pese al uso de herramientas lógicas como la matemática. LaAstronomía por ejemplo. La deducción de que los agujeros negros emiten algún tipo de radiación (Stephen Hawkins) es una afirmación que puede poner entredicho otras teorías como las del "Bing-Bang", tan acariciadas por los creacionistas.

El segundo problema, el relacionado con la necesidad.
Quisiera resaltar que en el conjunto de la humanidad existen muchas y variadas necesidades. Hoy en día, se distingue entre necesidades básicas y superfluas, cuando queremos diferenciar aquellas necesidades que, independientemente de su marketing o "envoltorio" sígnico, son satisfechas con las cualidades del producto, digámoslo así, -en bruto-, las llamamos necesidades básicas. Cuando las necesidades son satisfechas principalmente por su mayor dependencia de dichos elementos, las llamamos superfluas.

La finalidad principal del marketing es provocar la decisión positiva del consumidor hacia dicho producto. Cuando se piensa en cualidades materiales de los productos se piensa en lo básico del producto y cuando se piensa en las cualidades sígnicas pensamos en el producto presentado ante el consumidor.

Afirmar que desplazamiento de la inversión de recursos materiales y monetarios, ha ido menospreciando el valor generado en la producción, constituye una falta de consideración de los productores de marketing, envoltorios, imprentas, informáticos y distribuidores que participan en la gestación y disposición de dichos productos en el mercado.

Afirmar que la producción de valores sígnicos ha desplazado a los valores de la producción no puede tener otra justificación que la de constatar el hecho de que tal desplazamiento obedece a la disponibilidad de capital para dotar a dichos productos de una cuota de mercado más amplia. Por tanto, dicho desplazamiento no se debe a que los valores incorporados en el proceso de producción dejen de ser relevantes o determinantes en la dotación de valor de los productos, sino que el incremento de valor más significativo lo aportan los procesos productivos relacionados con los niveles de exigencia de la competencia y el mercado.

Incluso podríamos decir que en términos financieros es más caro producir la publicidad de la Coca-Cola que fabricar la Coca-Cola, incluso su envase, incluida la chapa y las imprentas de sus etiquetas.

En todo este desplazamiento, no hay nada sustancialmente nuevo. El proceso productivo ha incorporado a otros trabajadores para satisfacer sus necesidades de producción. La novedad más significativa radica en que dichos nuevos trabajadores proceden de un nivel educativo y de cualificación muy alto, que, en otros tiempos, ejercían como profesionales autónomos. Que su grado de posesión de conocimientos y habilidades les permitía negociar, en condiciones de mercado, esto es, oferta-demanda, el grado de uso productivo de dichas habilidades y competencias.

Tras la segunda guerra mundial. En la potencia económica mejor situada del mundo, los EE.UU de América, se pone en marcha una alianza entre tres grandes bloques institucionales que han sido determinantes en la victoria final. El grupo armamentístico, El Estado y la investigación científico-tecnológica. Dicha alianza queda reflejada en la sinergia que logra la fijación de objetivos defensivos estratégicos, a través de la política estatal, la capacidad de fabricación armamentística y la aportación científico-tecnológica de las universidades, públicas y privadas.

Desde que Humboldt inspirara el modelo europeo de universidad (universidad prusiana bismarkiana) mediante el cual los profesores universitarios se convirtieron en empleados públicos, hasta la vinculación sistematizada de la universidad a la empresa de hoy en día, sólo se constata un hecho significativo, la progresiva proletarización de los intelectuales.

Dicho esto, y volviendo al proceso productivo moderno observamos la creciente dependencia de la producción del conocimiento de instituciones económicas, empresas y compañías multinacionales, que son las que tienen fondos para pagar investigaciones propicias y rentables para sus negocios.

Con la incorporación de las nuevas tecnologías, tanto la información como la comunicación, como la generación del conocimiento se vulgariza y populariza, perdiendo el gremio de intelectuales clásicos el protagonismo y la capacidad innovadora. Sólo pueden hacer una cosa para conservar sus privilegios, establecer normas que señalen a dichos intelectuales como intelectuales acreditados. Teniendo en cuenta que dicha acreditación suele venir por el nivel de citación que reciben en revistas y publicaciones que otros intelectuales leen, evalúan y discuten, lo que se llama evaluación por pares. A eso le llamo yo el copyright de los intelectuales.

Por tanto, la nueva fuerza productiva, la intelectual, técnica o científica, recurre a esta estrategia para evitar caer en la proletarización industrial, a la antigua usanza, e intenta que su plus valor sea negociado de forma que pueda beneficiarse del capital financiero. Esa manera de evitar que los "no acreditados" puedan entrar en el mercado de las ideas y las invenciones regula el mercado y sacrifica la libre competencia de ideas e invenciones a favor de una mayor cuota en los beneficios comerciales.

Esta maniobra genera un espejismo respecto de la propiedad de las ideas y las creaciones sígnicas, el mismo espejismo que tiene un comprador de vivienda que compra con un crédito hipotecario. El principal beneficiario a lo largo de la vida del valor comercial de la vivienda se lo queda el banco, al final puede que tengas una vivienda, seas propietario, pero lo has mantenido mediante trabajo asalariado y quizás tengas que vender la vivienda para seguir viviendo.

Así, los intelectuales suelen presentar sus propiedades intelectuales, sus talentos, como objetos sígnicos, que no tienen que ver con las condiciones laborales o profesionales como las tienen los trabajadores de la producción; pero lo cierto es que sus conocimientos y habilidades se alimentan, visten y tienen necesidades como todo el mundo.

Por tanto, nuestras diferencias no están donde creéis que están. No están en el reconocimiento del peso que tiene la producción de valores sígnicos sino en que tales valores se generan del mismo modo que se generan los productos en su inicio productivo.

La diferencia no es que la producción de valores sígnicos no sea parte del valor o se oponga al valor de la producción sino que para los que tenemos afinidad con el marxismo la producción de valores sígnicos como parte de los valores de producción nos hace ser conscientes de las formas y niveles de explotación que tenemos, y los que presuponen la superación de los valores de producción por los valores sígnicos no.

1 comment:

  1. MAGNIFICO RESUMEN COMO SUELEN SER LOS DE ESTE PROFESOR.Atentamente FOU

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