Friday, 9 December 2011

¿Cambian las ideas al mundo?...



¿Pueden las ideas cambiar el mundo?
¿Pueden sólo las ideas cambiar el mundo?
¿Puede el mundo cambiar y no cambiar las ideas?
¿Puede cambiar el mundo sin ideas?
Me gustaría plantear estas cuatro preguntas para presentar mi punto de vista sobre la relación entre el mundo y su representación en la conciencia.

El mundo de las ideas no puede pensarse sin el hombre. Por tanto, las ideas , ellas solas, no pueden cambiar nada, a menos que adoptemos el punto de vista kantiano de las ideas a priori o ideas preexistentes a la mente humana, como las categorías del espacio y el tiempo. En ese sentido el que las formulemos, las encontremos o desaparezcamos del planeta,  es indiferente, dichas categorías preexisten a la conciencia de ellas.

El punto de vista kantiano es idealista y además contempla la independencia de dichas categorías respecto de la realidad material. El espacio y el tiempo son categorías anteriores a la existencia de la materia.

Las ideas han servido para cambiar el mundo. Sin ideas no habría cambios ni adaptación, sin lucha de ideas no habría perfeccionamiento ni progreso. No aceptar el papel transformador de las ideas supondría que no ha habido progreso, simple cambio formal, cosmética social.

Dicho punto de vista suelen tomarlos los materialistas mecanicistas, los que no otorgan a las ideas ningún papel protagonista, sino un papel subsidiario, una especie de eco de la realidad, por tanto una forma mimética de la realidad. También lo adoptan los empiristas, los positivistas, los funcionalistas  y gran parte de los estructuralistas o estructural-funcionalistas. Todos ellos otorgan un papel a las ideas subsidiario de la realidad, sea esta sustentada por lo material, por lo observacional, por lo funcional o por la sistematización de sus caracteres.

El mundo está en constante cambio. El planeta gira en el espacio, las estaciones, los vientos, los animales y hasta las radiaciones interestelares se encuentran en constante movimiento y transformación.  Cuando el mundo cambia los seres humanos cambiamos. Cuando hace frio nos cobijamos o tapamos, cuando tenemos hambre buscamos alimentos. Cuando queremos comprender el sentido o el devenir de nuestra existencia, generamos ideas. Si no lo hiciéramos no podríamos resolver los problemas que genera nuestra socialización, la organización de nuestros grupos humanos, la distribución de la fuerza o el trabajo cooperativo, sea para cazar, para comer, para procrearnos. Tener ideas forma parte de las tareas de la supervivencia en el ser humano. Podremos tener unas u otras. Unas pueden reflejar una fórmula exitosa de supervivencia otras no. Unas pueden alimentarnos durante siglos. Otras pueden agotar los recursos disponibles y provocar el hambre.

Las ideas se pueden expresar a través de diferentes objetos, gráficos o sonoros. Los animales también expresan signos o señales. A diferencia del hombre, dichas señales suelen formar parte de sus cuerpos, carecen de la peculiaridad humana de construir objetos a través de los cuales expresar ideas. No obstante, existen animales que expresan ideas de belleza, decoran los nidos con objetos brillantes para atraer a la hembra, siempre con un fin privativo, se agota en su uso.  De lo que no hay duda, es que los seres humanos los utilizamos de forma tan sistemática que los hemos extendido a toda las áreas de nuestra vida, tanto particular como social, tanto para beneficio particular, como para beneficio comunitario. La finalidad principal de la construcción de signos en la sociedad humana es la de cohesionar nuestra vida social. La vida social es un punto de partida para la construcción de signos humanos.

Asi pues, si cambia el mundo de nuestro alrededor y nosotros formamos parte dinámica del mundo también nuestras ideas han de servirnos para interactuar con él. Algunas personas sostienen que el mundo puede cambiar pero las ideas no. Esos suelen ser los dogmáticos, los que creen en verdades eternas e inmutables. Suelen ser los defensores de la fe, cualquiera que ella sea. En el plano de los intelectuales suelen ser pensadores intransigentes, cuyos prototipos son las ideologías totalitarias y fascistas.

El mundo cambia tanto si el hombre existe sobre el planeta como si no.
Eso lo sabemos, no solo por intuición, sino porque hemos comprobado que existen planetas en cuya superficie no se dan las condiciones para la vida humana ni de cualquier otra forma de vida. Por tanto, es evidente que nuestro planeta, de tener condiciones adversas para la vida humana, tampoco se vería afectado por ella, continuando con su dinámica estelar.

Los partidarios de esta posición suelen ser los relativistas, los defensores del nihilismo. El mundo no tiene sentido y la vida humana carece de significado trascendente. Los significados en el plano material se agotan o agotarán, sólo una significación trascendente podría elevar el espíritu, esperanzar una recompensa, superar el caos.

Estos suelen ser agnósticos, pseudo religiosos,  existencialistas o nihilistas. El mundo es lo que es, nada lo puede cambiar, las ideas no sirven. La realidad termina por imponerse y no podemos hacer nada para evitar el caos natural. También se agrupan los monistas. Los que creen que la existencia empieza y acaba en la suya propia. Sus ideas son inútiles para cambiar la realidad. Por tanto, el mundo cambia sin ideas.

En conclusión, creo que los signos expresan ideas, que dichas ideas pueden cambiar el mundo toda vez que dichos signos representan nuestra capacidad de cambio efectivo.  Que éstas  no cambian por sí solas sino en consonancia con los cambios reales y que en definitiva, hay ideas útiles e ideas inútiles. Las primeras sirven para cambiar la realidad socialmente necesaria y las segundas son las que procura que no sea necesario el cambio de la sociedad establecida.

Gracias por vuestras apreciaciones,comentarios y críticas.

2 comments:

  1. Pienso que las ideas son el motor para el cambio de lo esencial, más allá de lo material. Que a su vez empujan al inicio del movimiento hacia lo práctico y más físico. :)

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  2. Gracias Isabel. Siempre son interesantes tus observaciones.

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Gracias por sus críticas y sugerencias.