Friday, 9 December 2011

Para qué sirven los estudios....


Estimados compañeros:
Sigo con atención vuestras reflexiones y no puedo evitar contaros algunas experiencias vividas en reflexiones abiertas hechas con mis alumnos.

Una vez que establecemos la conexión entre la teoría de la reproducción y el modo de producción, parece inevitable reconocer que las desigualdades existentes en la sociedad general han de verse reflejadas en la sociedad educativa. Para ello no es preciso hacer un gran esfuerzo, ya que lo que ocurre en general ha de ocurrir en lo particular salvo que se demuestre la especificidad.

En ese sentido, debemos hacer notar que ha habido varias teorías funcionalistas que han explicado el potencial de cambio que la adquisición de conocimiento puede tener en la estructura social.

Una de ellas, si no la más importante, es la del Capital Humano. En esta teoría (Schultz, Becker), la adquisición de conocimientos generaría mayor productividad, aumento de salarios y reducción de las diferencias sociales.

En las teorías de la reproducción se critica esa teoría economicista, explicando que si no se cambia los modos de producción que determinan la forma en que se divide la sociedad, es decir, el grado de desigualdad social, no se puede aspirar a cambiar dichas desigualdades desde el sistema educativo.

Para ello, demuestran que existe una mímesis entre la reproducción social del sistema capitalista y el papel reproductor que representa el sistema educativo en dicha reproducción social. En este sentido, no sólo está el discurso de Bourdieu y Passeron, sino también el de Bowles y Gintis, que relacionaban los modos de gestionar la educación como preparatorios para la asimilación de los procedimientos empleados en la división social del trabajo de la sociedad industrial capitalista.

Dicho esto, la pregunta de mis alumnos era clara.
¿Para qué sirven los estudios? ¿conseguimos cambiar nuestra realidad social con los estudios? o al final, volvemos a tener la misma desigualdad.

Algunos datos de la realidad actual parecen apuntar a la inutilidad de los estudios como instrumento de ascenso social. Recientemente se ha difundido entre los medios de comunicación, en España, que tenemos una sobrecualificación en relación con los empleos que se desempeñan. La más alta de Europa, sobre un 30%, en España y en el resto de  Europa, van por el 19%. Ya se oyen voces diciendo que para qué invertir en educación, sobrando tanto titulado.

Bueno, al margen de estas opiniones, la pregunta sigue siendo ¿Para qué sirven los estudios?

Desde mi punto de vista hay un error de concepto en la Teoría de la Reproducción, de la que se hace eco Kent Robinson, en la línea de los autores que comentaba más arriba.

El error viene de entender que el sistema educativo es un sistema de reproducción superestructural.

Es decir, que lo que reproduce el sistema educativo es la reproducción de la ideología dominante. Tanto desde el sistema de reproducción del capital cultural como de la asimilación de los procedimientos "tayloristas o fordistas" de producción industrial.

Pienso que el sistema educativo no es un sistema de reproducción superestructural per se. Es decir, que la ideología sea una estructura tangible. Esa concepción superestructural obedece a la concepción que da categoría tangible a lo intangible. Ello proviene de la mano de trabajos como los de Foucault y otros que no trataré por el momento.

El sistema educativo dispone de una infraestructura material, tangible, sus pupitres, aulas, textos, pizarras, alumnos, personal, instalaciones, etc. y una superestructura ideológica: sus normas, sus idearios y valores, sus fines, sus pautas, sus lógicas discursivas, etc..

Dentro del sistema educativo existe una correspondencia entre la infra y la super estructura. Dicha correspondencia  se manifiesta en forma de representación, esto es, como la relación entre la realidad y su reflejo en un espejo. La naturaleza del espejo determina el modo en que dicha realidad es vista o representada.  Puede ser fidedigna o distorsionada, en ambos casos debemos entender la naturaleza del espejo para comprender el grado de fidelidad y fiabilidad del espejo, es decir, del sistema de valores, su lógica interna, normas y creencias.

Cuando analizamos el sistema educativo debemos distinguir ambas partes pues si otorgamos al conjunto del sistema educativo el ser reproductor ideológico no podemos entender cómo es posible que el aumento de egresados no repercuta positivamente en la reducción de la desigualdad social. A mayor cantidad de individuos con una conciencia acorde al sistema social dominante, mayor éxito del sistema social dominante.

Por tanto, ¿cómo interviene el sistema educativo en las desigualdades sociales? Creo que a esta pregunta no se le puede contestar con un simple -no afecta en nada- . Pienso que el sistema educativo trabaja para impartir la educación,  que la educación impartida provee a  los que la reciben de conocimientos, habilidades, aptitudes y actitudes,  de acordes con las necesidades sociales en un momento determinado. Pienso que la disponibilidad de dicha educación provee al conjunto de la sociedad, de una mayor capacidad de creación y transformación de su entorno, que esta capacidad tiene sus limitaciones en la forma en que los recursos materiales son distribuidos.

El hecho de que miles o millones de estudiantes altamente cualificados no dejen de ser ciudadanos de tercera no se debe a que el sistema educativo falle por sobreproducción, sino que los poseedores de los recursos financieros desvían dichos recursos hacia la especulación, en vez de la producción. El capital muerto no sirve sino al capital muerto. El capital vivo, es decir, el potencial creador de valor, el trabajo cualificado, queda reducido a la mínima expresión. El trabajo se convierte en un bien escaso y a mayor cualificación menor oportunidad de conseguir un empleo acorde con tu formación.

Finalmente, cuando a mis alumnos les quiero contestar a la pregunta ¿para qué sirven los estudios? Yo les contesto, para todo. El error más importante de los planteamientos de la teoría de la reproducción es relacionar el sistema educativo con el cambio social. El cambio en el que influye la educación es de mayor envergadura que la lucha de clases o la versión suave de la misma, la estratificación social. La educación cambia las modas, las formas de ver y sentir las cosas del mundo. La educación cambia las expresiones, los usos y hasta las formas de disfrutar de nuestro entorno o medioambiente.

Que también influye en el cambio social, si, pero eso sólo es un aspecto del potencial de cambio de la educación. Aspecto, el cambio social, que tiene más variables intervinientes ajenas a la educación. Variables como la conciencia social, el grado de crítica social, la correlación de fuerzas de los partidos e instituciones sociales. El grado de poder de otras instituciones, los medios de comunicación, las iglesias o religiones,  incluso el entorno internacional y su respectiva correlación de fuerzas, entre otras.

Si, también sirve para el cambio social. Sirve para el cambio social si el profesor, la institución en la que trabaja, los padres y madres de alumnos, toman conciencia de que dichos conocimientos van a ser utilizados para cambiar el orden social. Cuando toda la comunidad escolar se compromete a formar a sus hijos como futura clase dirigente, incluso si ello implica hacer desaparecer el concepto de clase dirigente o la desaparición de las clases en general.   

Sea esto por una acción constante y progresiva, sea por otras vías más rotundas o revolucionarias.  Si no es así, la educación seguirá sirviendo al sistema social dominante, proveyendo de mano de obra cualificada a los escasos empleos disponibles y condenando a los no cualificados a la inanición o la pobreza extrema.

Gracias a todos por vuestras aportaciones y críticas.



No comments:

Post a Comment

Gracias por sus críticas y sugerencias.